03 julio 2009
02 julio 2009
Acaba de publicarse un estudio realizado por la UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente), que el pasado año atendieron a 160.000 personas con problemática de drogas. El perfil del drogodependiente en España es, como así lo atestigua esta entidad, varón, aunque la mujer ha ido aumentando en muy elevada proporción al mismo ritmo que lo hizo con su adherencia al tabaco o al alcohol, donde su consumo se equipara casi al de los varones. La sustancia más consumida es la cocaina, acompañada en porcentaje muy alto con la ingesta de alcohol o la toma de marihuana. Ha variado el grado de formación académica del adicto a drogas, teniendo en una gran mayoría estudios y/o trabajar. Como dice el Presidente de la UNAD, Dn. Luciano Poyato, "el consumo problemático de esdtupefacienes está presente en cualquier sector social, económico y cultural, por lo que no se puede hablar ya de grupos de riesgo".
Respecto al tiempo transcurrido de enganche a las drogas hasta que piden ayuda transcurren, como mínimo seis años. Un 35% de ellos reconoce ingerir estas sustancias pasados los 10 años, incluso. Hay un pequeño grupo que busca ayuda en los primeros 24 meses de consumo continuado. Estas cifras revelan que los drogodependientes tandan mucho tiempo en reconocer que tienen un serio problema con las drogas. Se debe, posiblemente, a que la cocaina sigue sin verse como una droga dañina y que ocasiona graves daños a la salud.
Sigo pensando que la formación de nuestros pequeños, de nuestros jóvenes, siempre, es el germen de todo, de lo bueno, que lo hay y mucho, y desgraciadamente, también de lo malo. Es magnífico ver a esos padres o importantísimo, profesores empeñados en transmitirles valores (hay tantos...) a sus alumnos para que vean siempre ventanas abiertas para sus ideales, y por encima de todo, que son ejemplos paradigmáticos de todo lo que ellos también podrán llegar a conseguir mediante estudio y esfuerzo... Lamentablemente otros ejemplos que nos trae la TV a hora de máxima audiencia o periódicos en su apartado de Tribunales acerca vivencias no tan edificantes sino totalmente rechazables. Pero también estos ejemplos pueden servir para crear un "caldo de cultivo" de futuros líderes, no los actuales, ya caducos, ya nada ejemplarizantes, en los que la honradez sea lo que por encima de todo, prime. Yo soy optimista.
29 junio 2009
26 junio 2009
Me comentaba un compañero especialista en Vascular hace unos días ya, cuando comenzaron los rigores estivales, cuánto por nosotros mismos, o sea todos, podemos hacer con nuestra circulación periférica. Cerca del 5% de la población española, por ejemplo, sufre de "piernas cansadas", expresión tan oída en estas fechas y que hace alusión al costoso esfuerzo de mover las piernas en verano por la sensación de peso y abotargamiento que se siente en ellas. De este 5%, el 70% son mujeres cuya patología la venían arrastrando ya anteriormente.
La causa fundamental de estas "piernas cansadas" de las que hablaba anteriormente, provienen de la lucha contra la fuerza de gravedad que nos "ata" a la tierra. Y es que al tratar de regresar la sangre de las piernas al corazón para que éste la reparta por todo nuestro organismo de nuevo, se encuentra que, por la edad, las características hormonales, hábitos dietéticos y costumbres no correctas (obesidad, ingerir exceso de alcohol, fumar...), estar mucho tiempo de pie, exceso de sedentarismo y no hacer ejercicio físico (aunque solamente sea caminar), las válvulas que tienen nuestras venas se deterioran y dejan de ser efectivas para enviar la sangre. De este modo, aumenta la presión de la sangre en el interior de la vena, y se engrosa. Es entonces cuando aparecen las varices, ya sean externas o internas, junto con todo el cortejo sintomático que caracteriza al síndrome del que estamos hablando: hinchazón de pies, dolor, pinchazos locales, y sobre todo, peligro de rotura de la piel en la que se ocasiona la lesión y aparición de la consiguiente úlcera vascular, puerta de entrada de posibles infecciones locales o inclsuo generales. Por otra parte, no menos importante, poseer acantonada más sangre de la precisa en un lugar concreto de nuestro organismo, le hace estar predispuesto a padecer alteraciones coagulatorias y posibilitar que se genere un trombo, ser llevado a la circulación general y provocar una trombosis.
¿Y qué podemos hacer?, le pregunté a mi colega, cada uno por sí mismo. Muchas cosas. No someter las piernas al calor local un tiempo excesivo, dieta sana y fresca, evitando el exceso de sal o productos en conserva, y ejercicio físico que suponga la contracción de los músculos de las piernas, estirar las piernas cada hora suprimiendo la costumbre de recogerlas bajo la silla flexionándolas en su parte posterior, subir las escaleras que conducen a nuestras viviendas, llevar ropa ancha; si estamos reposando, levantar los pies y ponerlos en una banqueta, un puff, etc. , usar calzado amplio y con poco tacón en el caso de las mujeres, y sobre todo, si se tiene la posibilidad de estar a orillas del mar, someter a las piernas a cambios de presión por medio del vaivén de las olas.
¿Sirven los fármacos flebotónicos para mejorar esta insuficiencia venosa?. La respuesta no es la que podría desearse. No existen estudios científicos definitivos que justifiquen totalmente su recomendación. Sí se reconoce que algunos facilitan una cierta fluidez de la sangre para que las válvulas no se sientan sometidas a un excesivo trabajo y eviten esa alteración coagulatoria, que sin embargo se conseguiría con unos miligramos de ácido acetil salicílico. También se emplean localmente productos que proporcionan un cierto alivio y "sensación" de mejora.
O sea, como siempre, la medicina preventiva resulta la mejor medicina. Y la más barata, no se olvide...
24 junio 2009
Puede leerse este mes en la revista Laterality, un artículo basado en el estudio del psicólogo José Antonio Aznar-Casanova de la Universidad de Barcelona acerca de la estrecha relación que nuestro cerebro tiene entre la felicidad o la sorpresa, y la tristeza o el miedo. O lo que es lo mismo, entre felicidad y desventura.
Las emociones, aceptamos todos, ayudan a mantener la homeostasis y representan un proceso mental indispensable para la supervivencia. Todo aquello que nos rodea provoca en el ser humano sensaciones que son interpretadas de una u otra forma, semejantemente la mayoría de las ocasiones, aunque de forma muy específica por cada uno. Otra de las funciones destacadas de las emociones es que ayudan a potenciar la memoria. También permiten anticipar los estados orgánicos futuros, o dicho de otra forma, permiten mentalizar una situación que desencadene todas las reacciones fisiológicas que acompañan a esa emoción, lo que también ayuda a tomar mejores decisiones.
Expresionar nuestras emociones interviene muy directamente en nuestras relaciones sociales, y éso precisamente es lo que el Dr. Aznar-Casanova ha intentado demostrar mediante su estudio publicado este mes en la revista norteamericana. Concluye que el cerebro humano es capaz de percibir las emociones positivas de forma más rápida y precisa que las negativas. Demuestra que el hemisferio derecho procesa mejor las emociones mediante la expresión en el rostro, principalmente en el caso de la felicidad y sorpresa, en contraste con la tristeza y el miedo.
La investigación sobre la percepción de las emociones en el cerebro humano no está exenta de polémica. Estudios previos hablan de dos teorías contrapuestas: una señala que el hemisferio derecho cerebral es el responsable de procesarlas, y otra, conocida como la del acercamiento-retraimiento, sugiere que el derecho se encarga de las negativas y el izquierdo de las positivas.En cualquier caso, se sostiene que existe asimetría cerebral en el procesamiento de las emociones.
El autor, decantado más hacia la teoría del acercamiento-retraimiento va un poco más allá y se cuestiona si este proceso ha podido influir en la evolución de la especie, ya que la tendencia a identificar primero las emociones positivas podría estar relacionada con la capacidad de los humanos, y en general de los homínidos, de establecer relaciones sociales, lo que les ha permitido ser más competitivos que otros congéneres. Tal vez ello pueda sugerir el por qué una persona con expresión amigable puede tener más éxito en la esfera comercial, en las relaciones sociales, una entrevista de trabajo o incluso en una carrera política. Por ejemplo, existen datos en torno a presentadores de televisión y su modo de dirigirse a sus teleespectadores: aquellos que se comportan de manera más agradable, con miradas tranquilas, sonrientes y hablando sin rapidez, incrementan su audiencia, todo lo contrario frente a los que transfieren crispación, nerviosismo o hablan muy deprisa.
El cómo se nos vé o interpreta, es "metabolizado" mucho antes por nosotros mismos, lo que no es relacionado directamente hacia la forma en cómo sabemos que nos ven... En ello, influye ese lado "a medio encender" de nuestra mente, que supone la reflexión de nuestras actuaciones diarias, esa "ralentización" necesaria (y diaria) para meditar sobre nosostros mismos y lo que nos rodea... Repito, un muy buen artículo merecido leerse de un colega español, que ayuda, fundamentalmente a seguir haciéndonos preguntas.