19 julio 2009


SUPERVIVENCIA AL CÁNCER DE PRÓSTATA.
Puede leerse en la edición digital de la revista Journal of Clinical Oncology un estudio efectuado por investigadores del Brighman and Women´s Hospital de Boston (EE.UU.) por el que apoyan la mayor supervivencia con la terapia combinada de radioterapia, terapia hormonal (antiandrógenos) más braquiterapia en contra del usual tratamiento con braquiterapia en los cánceres de próstata de alto riesgo.
Los investigadores estudiaron los índices de mortalidad por cáncer de próstata de 1.342 pacientes de alto riesgo y al menos diez años de esperanza de vida. Observaron que aún siendo su cáncer de peor pronóstico, las pacientes que fueron sometidos a la triple terapia sobrevivieron en mayor número frente a los que solo fueron sometidos a dos tipos de tratamientos (braquiterapia y terapia hormonal o radioterapia y braquiterapia), y que ya habían mostrado mayor supervivencia que la doble terapia defendida por urólogos tan importantes como el francés Michel Bolla.
El cáncer de próstata, como en general en todos los cánceres, es de diferente gravedad en relación a cuándo es diagnosticado. Rara vez lo es antes de los 50 años, siendo más frecuente superados los 65 años. Es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en el hombre en nuestro país y el segundo en mortalidad. En el 25% de los casos existen antecedentes familiares, siendo un 10% hereditario (gen BRCA1). Entre sus causas más frecuentes lo son las de carácter ambiental (sedentarismo, alcohol, tabaco, tóxicos laborales...).
Hasta el momento no se ha relacionado directamente la HBP (hiperplasia benigna de próstata) con la aparición del cáncer.
Existen ya marcadores biológicos en sangre que avisan de un posible crecimiento anormal de sustancias tumorales en próstata, por lo que resulta muy conveniente que sea solicitado en la analítica anual de sangre. Es el PSA y otro de más reciente aparición, que avisan al médico acerca de un posible crecimiento tumoral anormal.
La prevención es el principal tratamiento en una sociedad culturalmente avanzada. España es un país, cada vez más informado sanitariamente y ello incide directamente en nuestra calidad de vida, si bien este tipo de cáncer cada vez es más frecuente, por la avanzada supervivencia de nuestros ciudadanos, fundamentalmente.

15 julio 2009



CASAS, MOMENTOS FELICES, EN DEFINITIVA SALUD.
Situada en Poissy, a las afueras de París, Villa Savoye es una preciosa casa blanca de líneas rectas y formas cúbicas, con profusión de ventanas y sostenida por pilares, inserta en una tranquila naturaleza que parece guardarle pleitesía. Cualquiera calificaría esta casa unifamiliar como su más ferviente deseo para vivir el resto de sus días, más aún cuando la firmara el arquitecto Le Corbusier en 1929 que la pensó ante todo en su funcionalidad y calificó como una “maquina de vivir”. Quería facilitar la vida de sus ocupantes y hacerlos, obviamente, más felices. No obstante, no fue éste el resultado conseguido por el proyectista Le Corbusier. Recoge el escritor y filósofo Alain de Botton en su libro La arquitectura de la felicidad, fragmentos de cartas de la familia Savoye dirigida al famoso arquitecto tan sabrosos como éste: “Tras innumerables peticiones por nuestra parte, finalmente hemos admitido que esta casa que usted construyó es inhabitable (…) Hágala habitable de inmediato o nos obligará a demandarle ante los tribunales…”. A Le Corbusier, maestro de la funcionalidad, el racionalismo y de la modernidad en su época, le pudo la imaginación artística antes que el pragmatismo que tanto propugnaba (la resistencia de sus materiales o la responsabilidad de sus asistentes…¡ quién sabe!) y por ello, se quejaban sus habitantes: “Su cubierta ajardinada hace que se filtre el agua de la lluvia, inunda el dormitorio, las paredes del recibidor están enmohecidas de la humedad que aguantan cuando llueve o se riega…”. El jardín que ideó para el techo de la vivienda, rodeada de vegetación, era de un diseño totalmente rompedor en aquel momento, situando la vivienda en el cenit de la imaginación arquitectónica.
Lamentablemente no siempre una obra de arte es necesariamente un hogar. Lo bello ayuda a acoger el espíritu, relajarlo, oasizar el ideario práctico del ser humano, y acercarle a momentos felices que albergará para siempre en su memoria. Sin embargo, la belleza es una promesa de felicidad, no una realidad en sí misma; necesita de otros ingredientes que la proyecten, y en ello intervienen factores externos no siempre controlables. Solamente hay que leer en los periódicos los relatos de familias sumidas en la desesperación ante viviendas, que creyeron iban a ser la morada de sus deseos, y en cambio son la causa de su enfermedad, presente, y muy posiblemente, futura.
Importa tanto la vivienda para el ser humano como la propia distribución de la misma. Joan Meyers-Levy, profesora de marketing en la Universidad de Minnesota, mantiene que una casa con techos altos, por ejemplo, favorece el pensamiento elevado, abstracto y creativo… Su estudio, basado en 100 casos, publicado en el Journal of Consumer Research en el año 2007, mantiene que los techos altos (a partir de 3 metros) son más propicios para la imaginación y el pensamiento abstracto, mientras que los techos bajos (2,43 metros), hacen el pensamiento más abstracto y pragmático…
También se debería añadir la importancia de la insonorización de una vivienda, que facilita la intimidad, o la iluminación, tanto por la colocación de sus puntos de luz como por la intensidad de la misma, que interviene en el rechazo de las enfermedades depresivas. Y si nos referimos a construcciones específicas, como colegios, la importancia de contar con la proximidad a la naturaleza, que calma a los niños hiperactivos o ayuda a la concentración intelectual. En 2003, el American Institute of Architects creó la Academy of Neuroscience for Arquitecture para canalizar todo este tipo de informaciones de contenido científico en el diseño de hospitales, colegios, centros de trabajo y viviendas, sabedores de que el ser humano desea poder “acogerse” en un espacio que le proporcione el bienestar que busca.
En definitiva, no es baladí la discusión acerca de cuánto influye el espacio por pequeño o peculiar que éste sea, para que nos ayude a tener muchos momentos felices y apartar de nosotros lo que nos robe salud.

09 julio 2009


METEREOPATÍA Y SALUD.
Reconozco que no suele ser muy científico asociar metereopatía y salud. No existen grandes tratados de medicina que relacionen estrictamente los cambios metereológicos que sufrimos ordinariamente con nuestra salud, lo cual no quiere decir que no exista... Posiblemente se pueda deber a que nadie se ha interesado de una forma muy seria a demostrarlo...
Sin embargo, los clínicos sí que sabemos que, climas con poca luz se relacionan con más patología depresiva, o que cambios repetidos y muy bruscos de situaciones metereológicas lo hacen con más casos de embolismos cerebrales. Hay un par de tesis doctorales, que yo sepa, una de ellas en la Universidad de Zaragoza, que hablan de esta relación. Del mismo modo sabemos que la luz solar optimiza nuestro espíritu, o que el calor excesivo turba algunas conciencias. Me contaba hace años un comisario de policía, ya jubilado, gran hombre con una experiencia sobre sus espaldas única en el conocimiento del ser humano, muy cultivado, que se licenció en Derecho en su madurez, que tenía efectuado un estudio que relacionaba homicidios con días de verano concretos en los que la temperatura ambiental superaba unos grados concretos. Añadía que la tipología variaba, eran más sangrientos. Y por fín, el viento, aquí conocido cierzo. Se dice que el viento turba la conciencia, la psicotiza... No sé, pero sí sé que influye en algunas personas de forma muy significativa. Se conoce que las consultas y urgencias en salud mental se incrementan cuando sopla el viento, y más aún cuando lo hace en un tipo concreto de dirección. El viento fuerte genera aislamiento, soledad, fragilidad psíquica, desorientación incluso... en algún tipo de personas concreto, nunca en todas obviamente.
Hace años llevamos a cabo un estudio con mi equipo sobre la influencia de las metereopatías (y muy en concreto con nuestro cierzo) en personas con patologías psíquicas concretas o con otras con una cierta premorbilidad psíquica. Fue interesante. Llegamos a relacionar cuándo iban a sufrir cambios en su estabilidad psíquica, cuándo iban a precisar más atención... cómo les influía la luz solar, el viento, la humedad, la lluvia, etc. Se les podía orientar a conocerse con mucha más exactitud de como se sabían hasta aquel momento, se podían autoayudar más...Se tuvo que suspender al cabo de cerca dos años, cuando desde la Estación Meterológica Zonal del Ebro, entonces, posiblemente ahora no sería así... nos dijeron que debían comenzar a cobrar sus servicios... Nuestro esfuerzo destinado a los demás era gratuito pero el de ellos no...
Lo más positivo de aquel estudio fue que nos llevó por el sendero del respeto a la Naturaleza, hacia la afirmación de que somos también parte de ella, y que cualquier cambio que en ella exista afecta, al menos a algunos, de una forma psíquica (asma y días de bajas presiones, por ejemplo) o psíquica.
Ahondando más en la influencia del viento sobre algunos seres humanos, un catedrático de psiquiatría de La Laguna, mantenía que estos cambios psíquicos, al menos en su territorio, se debían a los llamados vientos Foëhn, cargados electrostáticamente.
Las metereopatías, está demostrado, modifican la resistencia eléctrica de la piel, afectan al ritmo cerebral y cardíaco y alteran la polaridad de las membranas celulares, entre otros cambios. Tal vez por ello, a algunos organismos más sensibles pueda influirles directamente y en días concretos, por ejemplo, en los que sopla fuertemente estos vientos, se sucedan más suicidios en zonas concretas.
Me hablaba un colega residente en la isla de Menorca, llamada La isla del viento, que los profesionales de la salud mental temían estos días, por la labilidad que generaba en sus habitantes. Posiblemente se incremente la sensación de aislamiento, el síndrome isleño, que personaliza a quienes residen durante mucho tiempo en una isla, cualquiera, que les inculca un sentimiento de cierta fragilidad o de constricción interior, vacío existencial. Insisto, en algunas personas ya proclives a ser más sensibles, poseer una cierta personalidad premórbida. Del mismo modo, se habla de personas que viven en otras zonas de nuestra geografía peninsular (Mallorca, Lanzarote, Costa Brava, Galicia). Pero también, por otra parte, debe decirse que de estas zonas son personajes muy "interesantes" procedentes del mundo del arte, que han superado en mucho la magia creativa de otros que viven más plácidamente en zonas nada "arigoradas" metereológicamente...
Insisto, somos naturaleza, somos animales racionales que formamos parte de la Naturaleza. Todavía nos quedan por descubrir los mecanismos internos que hacen que las aves migratorias, por ejemplo, sepan cuándo han de partir. Y no suelen equivocarse; les va la vida en ello. A quien le pueda intersar, hay un librito de Manuel Toharia llamado Metereología Popular, de Ediciones El Observatorio, que habla de estos extremos. Muy interesante, en línea de algo divulgativo pero con la sensatez de quien es científico de formación.

08 julio 2009

¿CÓMO SERÁN?.

Se hizo hace ya cuarenta años el siguiente experimento: Se tenía a un niño con dos caramelos sobre una mesa en una habitación. "Uno es tuyo, ya. Pero si eres capaz de esperar 15 minutos a que yo vuelva te daré los dos...". Sus resultados orientarían sobre cómo iban a ser en el futuro, su comportamiento, sus éxitos intelectuales o interrelacionales, etc ... A los niños se les observaba mediante un hueco existente en la pared (hoy se les filma con una cámara de vídeo). Por ella se veía es esfuerzo tan intenso al que se enfrentaban aquellas personillas para vencer sus impulsos más primarios.

Hoy se sigue haciendo de esta forma e incluso se efectúan pruebas de neuroimagen para conocer cómo se comportan sus lóbulos cerebrales. El experimento confirma varias cosas. No se pretenda que un niño de tres años distinga entre pasado y futuro; sin embargo, la dimensión del tiempo se dibuja perfectamente superados los cuatro años.

Un científico puro hablaría en torno al matiz de los resultados que proporcionaron hace cuarenta años y los del día de hoy según dos términos muy precisos: correlación y causalidad. No hablaría de una sin la otra y viceversa. Sin embargo se conoce mediante el seguimiento de veinte años del experimento, que los niños que no pudieron soportar ver delante los caramelos y no zampárselos, continuaron en la adolescencia siendo proclives a no poder reprimir sus impulsos, sus notas académicas son peores, son más infelices, presentan más ansiedad y en una proporción muy elevada, más violentos. Aquellos que se controlaron, por el contrario, son personas más estables, con mayor éxito profesional, más tranquilas, con una mayor dosis de sensatez sobre ellos, etc. Y lo que es más interesante, se vio cuáles eran las estratagemas que, posiblemente de forma inconsciente, usaron para no caer en la dulce tentación: se distrajeron con otra cosa, miraron para otro lado, se tocaban las uñas... etc.

Sí, de acuerdo, el científico puro valoraría otros items y no se inclinara al maniqueismo, de los que no lo son tanto, y tal vez echaría por tierra la... ¿intuición? de estos últimos... pero los que se dedican/dedicamos a la clínica pueden otorgarse/otorgarnos el beneficio de la experiencia, la de ellos, la nuestra y la de otros colegas que observan, ven y leen historias clínicas en las que la correlación no es mera especulación. Aquí no estamos dirimiendo un castigo, estamos reflexionando sobre un futuro mejor comenzando desde quien nos lo puede proporcionar, el niño de hoy.

La actualidad emocional está, sigue estando, en la cúspide de los conceptos de una mente que busca ser comprendida. Ya nadie discute del por qué de las emociones sobre la toma de decisiones, pero también hay que debatir el de las oportunidades. Los expertos hablan de la gestión de las emociones básicas, del aprendizaje emocional, algo de lo que luego, de mayores, vemos todos en la sociedad en forma de decisiones inteligentes, que para nada tiene que ver con el ceficiente intelectual, obviamente. Por lo tanto, somos muchos los que pensamos que educar correctamente las emociones de nuestros niños, jóvenes, nos trae a cuenta...

06 julio 2009


VOLVERSE MÁS HUMANO.
"Ahora soy mejor persona. La parte mala me la han quitado los cirujanos". Estas palabras que suenan a contento con la situación actual y apesadumbramiento con el pasado las dijo el conocido y famoso profesional del golf, Severiano Ballesteros, hace dos semanas aproximadamente con motivo de la presentación en sociedad de la Fundación que lleva su nombre y cuyo objetivo fundametal será la investigación contra el cáncer. Y añadió "Ahora, lo que más me preocupa es que mis hijos tengan una buena educación, que es la mejor herencia que les puedo dar, y sobre todo, que sean buenas personas...". Y concluyó con una frase que me ha hecho pensar mucho. Dijo: "La enfermedad me ha cambiado. Me ha hecho más humano...".
¿Por qué perdemos tan a menudo la condición inherente con nosotros, los humanos...?. ¿Por qué siempre, acertamos a desear lo que tenemos, la vida, lo más importante, y todo lo que ella conlleva cuando estamos en el límite de perderla...?.
Me comentaba un compañero que trabaja en el servicio de Urgencias de un gran hospital, cuántas veces no se descontrolaría para decirle a quien llega destrozado por la puerta de entrada habiendo puesto en peligro su vida y la de otros tantos por hacer salvajadas, que son propias de animales salvajes, no de personas con cerebro. Y evidentemente no es el caso de Severiano Ballesteros.
Como humanos, tenemos la obligación de usar bien este gran órgano, el mayor en valor real y simbólico, el que nos faculta amar y odiar, lo que mueve el mundo . Somos cerebrales. Pensamos. Y nuestros pensamientos siempre deben ir orientados hacia lo que hoy se dicen son virtudes perdidas y que yo situaría más bien en el límite de la sensatez, el sentido común, la reflexión, que solamente es al principio, después es automática, como el cerebro automático que tenemos todos, llamado también vegetativo, situado en el tallo cerebral y el hipotálamo.
Sí, somos libres para ser como queramos. Pero un gran filósofo francés dijo que "estamos condenados a la libertad". Y para esa condena no hay indulto que valga... La única autoexigencia que nos puede dar la libertad es no ser imbéciles, palabra que deriva de de baculus, palabra latina que significa bastón: el imbécil es el que necesita bastón para caminar. (Y que nadie se enfade por haber "cazado" al vuelo está etimología para llevar el agua a mi molino... ). Por eso me interesa tanto lo dicho por este protagonista, porque me conduce a pensar en el por qué no se valora lo que no tiene precio, ninguno... la humanidad.
Severiano Ballesteros lo dijo. "Soy más humano". Yo añado, ...aunque su cáncer fuera cerebral. Y sepa, señor Ballesteros, que a partir de ahora, como dijo el antiguo poeta latino, nada de lo que es humano puede parecerle ajeno... Bienvenido.

05 julio 2009


ENFERMEDAD DE ALZHEIMER FAMILIAR.
Nos suelen preguntar con frecuencia los familiares de pacientes con Enfermedad de Alzheimer la posibilidad de predecirse esta enfermedad, conocer de antemano el hecho de que una persona vaya a desarrollarla en un futuro. Me parece adecuado enlazar este tema, aunque sea tangencialmente con el artículo de ayer acerca del mayor, y con el de anteayer sobre las biotechs. En la actualidad, la predicción es muy pequeña, alrededor del 0,3%.
Las personas que poseen una mutación concreta en los cromosomas 21, 14 o 1 sí que se conoce que padecerán la enfermedad. Es lo que se llama Alzheimer familiar, que lo diferencian en cierto grado de la llamada Enfermedad de Alzheimer involutiva, la que conocen todos los ciudadanos en líneas generales. La familiar aparece antes de los 60 años, bastante antes, y afecta muy rápidamente al habla, por ejemplo. La mayoría de las familias que sufren estas mutaciones son ya bien conocidas por los especialistas, se ha estudiado su perfil genético, dibujado el árbol genético para detectar la mutación y detectar los casos con antelación. Pero, insisto, es un porcentaje ínfimo en el total de casos de la enfermedad.
A día de hoy, no existe ninguna prueba que pueda predecir la Enfermedad de Alzheimer involutiva antes de la aparición de los primeros síntomas. Sería interesante descubrir un marcador biológico que distinguiera en el comienzo de la enfermedad su diagnóstico certero, al menos para separarlo de otras muchas posibilidades patológicas que sí tienen un tratamiento eficaz. Y en ello están las biotechs de las que se habló en días precedentes. Su interés por descubrir tal contingencia con una simple prueba complementaria provocaría una satisfacción científica y médica enorme.
Tres mutaciones son las causantes de la anteriormente comentada forma familiar. La mutación más importante ocurre en el gen app, que codifica la proteina APP. Esta proteina tiene una característica muy especial: posee un segmento llamado "péptido amiloide", que es precursos de las fatales placas amiloides que se forman en el cerebro de los pacientes de Alzheimer y que deteriorran sus capacidades cognitivas a medida que transcurre la enfermedad (la memoria, la comunicación, la cognición, etc...). Lo dañino de esta mutación es que facilita que la proteina APP se rompa justo de manera que quede libre este péptido "maligno". Por su parte, las otras dos mutaciones se producen en los genes que codifican las proteinas presenilina 1 y presinilina 2, y ayudan a que se desarrolle la enfermedad.
El factor de riesgo más importante para desarrollar esta patología es estar envejecido, el segundo es tener el alelo ApoE4. Éste sí que se pude detectar por medio de un análisis de sangre, pero "el riesgo de padecer una enfermedad no asegura que se vaya a desarrollar... No todo es tan sencillo, y en medicina mucho menos.
Además, hay muchos otros factores de riesgo: ambientales (hipertensión arterial, obesidad, tabaquismo o traumatismos craneoencefálicos repetidos...), más otros muchos que existen y no conocemos... O sea, de masiados para que exista una sola prueba que las relacione a todas en un tiempo determinado y sobradamente útil desde el punto de vista terapéutico (a todos los niveles).
De tal modo, insisto en recomendar la lectura del artículo de ayer y que cada cual saque sus consecuencias...

04 julio 2009



EL MAYOR.
Hace unas semanas pudo verse insistentemente en las televisiones y vallas publicitarias un anuncio en el que un señor de 103 años llamado Josep Mascaró le decía a una recién nacida: "Estás aquí para ser feliz". Este centenario mallorquín que todavía usa la bicicleta para trasladarse por su pueblo dejó encandilados a quienes le veían por sus deseos de buenas intenciones. Y más aún a quienes saben de su régimen vital, sortear los problemas y aceptar lo que le trajo/trae aún la vida. "Siempre ha sido así", comentan sus hijos...
¿Pero son así las vidas de todos nuestros mayores?. Poca salud y mucha soledad, a la que se suma precariedad económica es lo más corriente, no nos engañemos. Éstas son las tres causas principales de infelicidad de nuestros mayores. La sociedad, o sea todos, también el propio mayor revestido de joven aún, tiene mucha parte de responsabilidad en que los años que debieran ser de "recompensa" sean de condena ante continuos interrogantes hacia donde, aunque por simple estadística, se dirige, " La muerte no tiene ninguna importancia. Morir, sí", decía Sándor Marai en sus Diarios entre 1984-1989 (Salamandra/Empuries), en uno de los relatos más estremecedores, tan doloroso como lúcido, de la vejez.
Sin embargo también es oportuno introducir una variable más en este potencial ensayo de reflexión: se envejece como se ha sido. Dn. Josep siempre fue así. Su personalidad se fue fraguando a lo largo de los años, optimizando cada situación, inyectando ánimo en cualquier decisión que adoptaba. Todos conocemos a personas que nunca ven el lado positivo del sueño. Siempre lo ven amurallado, sin alas, interpretando la nostalgia como un pasado de naftalina. En cambio, otras lo guionizan actualizándolo con la voluntad de la experiencia en un presente que se encarama al futuro, cierto o incierto, qué más dá. Dibujan su deseo de vida en sus ojos matutinos esperando la aparición. Y la encuentran. Porque estar a bien con uno mismo contagia al que respira junto a él. La felicidad, cada uno entiéndala como quiera, es éso, tan solo y tan mucho, contagiar ejemplos, enlazados por círculos concéntricos con un único destino: ser.
Ser, en el mayor, hay que entrenarlo, prepararlo, enriquecerlo con esa parsimonia continua que da no pensar en límites, ser inaccesible aún siendo día a día poseído. Y de ello, también, se benefician los que muy tarde lo alcanzarán. Y es que los guetos nunca fueron buenos.
En definitiva, creo que deberíamos hacer caso a Dn. Josep...